El avance de las apuestas digitales y la presencia constante de los teléfonos móviles en la vida cotidiana encendieron una señal de alarma en la provincia. En Entre Ríos, la ludopatía comenzó a instalarse como una preocupación creciente dentro de las familias, las escuelas y el sistema sanitario, con mayor impacto en jóvenes y adolescentes, aunque también con casos en adultos y personas mayores.
La problemática fue abordada por la Dirección General de Salud Mental, que viene trabajando en acciones preventivas y de acompañamiento. En diálogo con Elonce, su titular, Esteban Dávila, explicó que el fenómeno está estrechamente ligado al uso intensivo de pantallas y a plataformas de juego que operan muchas veces sin controles claros.
“Son temas muy actuales que responden al avance tecnológico. A veces la tecnología crece más rápido que nuestra capacidad de regularla, y en ese contexto aparecen el juego patológico y el uso excesivo de dispositivos”, señaló.
Una población más vulnerable
El especialista remarcó que los chicos y adolescentes constituyen el grupo más expuesto, ya que todavía se encuentran en pleno desarrollo madurativo. Según detalló, la corteza frontal del cerebro, encargada de regular impulsos, emociones y toma de decisiones, termina de consolidarse recién cerca de los 25 años.
“El niño y el adolescente tienen menos herramientas para manejar la ansiedad o el estrés. Cuando los exponés a apuestas que prometen un rédito rápido o una gratificación inmediata, pueden quedar entrampados más fácilmente y desarrollar conductas adictivas”, explicó.
Dávila indicó que cuando la ludopatía se consolida empiezan a observarse cambios concretos en la rutina diaria. El descanso se altera, disminuye el rendimiento escolar, se reduce la actividad física y se debilitan los vínculos sociales, mientras aumenta el tiempo dedicado al juego.
Prevención y trabajo territorial
Frente a este escenario, desde el Gobierno provincial se impulsan acciones conjuntas con distintas áreas. El director de Salud Mental detalló que el Consejo General de Educación y el IAFAS ya trabajaron con miles de docentes y estudiantes para abordar la temática de forma preventiva.
“Se capacitó a casi 4.000 personas entre alumnos y educadores. También se incorporó el tema pantallas y juego patológico en cursos de preventores comunitarios para que los propios vecinos puedan detectar señales en sus barrios”, precisó.
Dónde buscar ayuda
Consultado sobre cómo actuar ante un caso cercano, el funcionario fue claro en que no se debe esperar a que la situación se agrave. Recomendó acudir a centros de salud o comunicarse con dispositivos provinciales especializados.
“El Ministerio de Salud cuenta con el programa de abordaje de consumos problemáticos, que orienta y deriva según cada caso. También está disponible la línea 135, que no es solo para crisis graves, sino para cualquier situación vinculada a salud mental”, explicó.

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