Advierten que el avance del HLB podría «devastar la citricultura» de generar un «caos social»

Aseguran que la falta de recursos para monitoreo y la drástica caída en la rentabilidad ponen en riesgo la actividad que genera la mayor cantidad de mano de obra en el departamento.

La citricultura del noreste entrerriano enfrenta una de sus amenazas más severas y silenciosas. El avance del HLB (Huanglongbing), la letal enfermedad que ataca a los cítricos sin que exista hasta el momento una cura a nivel mundial, ha encendido todas las alarmas en el sector.

En una entrevista brindada al programa Entre Líneas de Radio UNO Federación, el dirigente de la Asociación de Citricultores de Federación, Fernando Borgo, trazó un crudo diagnóstico sobre el impacto de esta plaga y advirtió que, de no incrementarse los recursos para contener su propagación, las consecuencias económicas y sociales para la región podrían ser devastadoras.

El comportamiento «pandémico» de la enfermedad

Borgo contextualizó la gravedad del HLB comparando su velocidad de propagación con la de una crisis sanitaria humana. El HLB se comporta como un contagio de pandemia. Desde que la planta se infecta hasta que se manifiestan los primeros síntomas visuales pueden pasar entre uno y dos años, y para cuando la planta colapsa por completo, unos tres años, explicó el productor.

Durante todo ese período asintomático, si no se controla adecuadamente al insecto vector (la chicharrita) o si se traslada material de cosecha como cajones, bins o yemas sin desinfectar y sin trazabilidad, la enfermedad se distribuye sin control de un campo a otro.

Estadísticas alarmantes en el departamento

De acuerdo con los últimos informes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), la presencia de la enfermedad ya ha sido confirmada en 80 establecimientos productivos dentro del Departamento Federación, la zona que concentra el polo citrícola más importante de la provincia de Entre Ríos.

El riesgo del colapso de la columna vertebral económica

La preocupación de los productores no se limita únicamente a la pérdida de capital natural, sino al efecto dominó que un colapso citrícola provocaría en las comunidades locales de Federación, Villa del Rosario, Chajarí, Santa Ana y San Jaime.

Impacto social directo: La citricultura es la actividad agroindustrial que más mano de obra intensiva demanda en la región.

Efecto multiplicador indirecto: Sectores clave como la industria de la madera (aserraderos dedicados a la fabricación de cajones, palets y bins) dependen casi en su totalidad del sostenimiento de la actividad citrícola.

Riesgo de colapso: Si se nos muere la citricultura, no solo los productores, sino toda la sociedad tendrá que pensar para dónde pone la mirada. Se nos cambiaría drásticamente la forma de vivir, enfatizó Borgo.