El Mundial de fútbol volvió a despertar la pasión de millones de personas, pero también puso en escena una problemática que preocupa cada vez más: el crecimiento de las apuestas online. La fuerte presencia de publicidad en transmisiones deportivas, redes sociales y plataformas digitales generó inquietud por el impacto que puede tener, especialmente en niños, adolescentes y personas vulnerables.
El director de Prevención y Control de Adicciones de Entre Ríos, Pablo Cymbalista, advirtió a Elonce sobre el fenómeno y señaló que la combinación de pasión futbolera, contexto económico complejo y facilidad de acceso a plataformas digitales favoreció el crecimiento de las apuestas deportivas. “Nos preocupa, pero también nos ocupa. En estos tiempos de Mundial aparecen estos lados B de los que está bueno hablar”, sostuvo.
La publicidad y la falta de regulación
Cymbalista explicó que actualmente no existe un marco jurídico específico que regule integralmente la publicidad de las apuestas online, aunque señaló que tanto a nivel nacional como provincial existen al menos 18 iniciativas legislativas en análisis. “Se está trabajando en una ley que apunta a lo preventivo y a cuidar especialmente lo vinculado a la publicidad”, indicó.
El funcionario consideró que la expansión de estas plataformas se produjo a partir de una combinación de factores. “Se dio una tormenta perfecta: una sociedad muy vinculada a las pantallas después de la pandemia, una fuerte pasión por el fútbol, un contexto de mucha euforia mundialista mezclado con una situación económica complicada y plataformas que prometen soluciones rápidas”, explicó. De hecho, mencionó a la “la competencia, esto de ser mejor, entrar y demostrar” que, según el análisis de Cymbalista, “al argentino le toca la fibra”, es decir, lo atrae y lo capta.
El riesgo para adolescentes
Uno de los principales desafíos, remarcó, es evitar el acceso de menores de edad a las apuestas online. Si bien existen plataformas legales que cuentan con mecanismos de verificación, advirtió que muchas páginas ilegales operan mediante influencers y redes sociales, lo que dificulta los controles.
