El productor citrícola de Santa Ana, Mario Toler, aseguró que la actividad atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años y advirtió que la próxima campaña podría resentirse por la imposibilidad de muchos productores de afrontar las inversiones necesarias para sostener la calidad de la fruta.
La preocupación se suma a la advertencia realizada días atrás por la Federación Agraria Argentina, difundida por ANALISIS, que alertó sobre el riesgo que enfrenta la próxima campaña citrícola debido a la crítica situación económica del sector.
En declaraciones al programa Un martillo para darle forma, de Radio Plaza, Toler explicó que la combinación de una producción abundante, la caída del consumo interno y el derrumbe del precio internacional del jugo de naranja generó un escenario complejo para los productores.
«El año pasado tuvimos problemas de calidad por las heladas y este año hay una excesiva cantidad de citrus con un consumo muy por debajo de lo normal. También cayó el precio internacional del jugo, que pasó de valores de entre 2.500 y 2.800 dólares la tonelada a ubicarse entre 1.700 y 1.900 dólares», detalló.
Según explicó, esa situación obligó a trabajar «a costos mínimos», aunque reconoció que el margen económico prácticamente desapareció. «Cuando los años malos se repiten, el colchón se termina y empieza a sobrar fruta. Eso va a afectar a gran parte de los productores», sostuvo.
Costos crecientes
Toler señaló que uno de los principales problemas es el incremento de los costos de producción, especialmente el combustible y el transporte.
«Antes el combustible ocupaba el tercer lugar entre los costos; hoy está prácticamente al mismo nivel que la mano de obra. Nosotros dependemos de mercados que están a casi 600 kilómetros, como Buenos Aires, y gran parte del costo se lo lleva el transporte», indicó.
También cuestionó el impacto de los costos laborales y de la litigiosidad. «Tenemos una enorme cantidad de juicios laborales. Ya lo tenemos incorporado como un costo más. La reforma laboral sería fundamental; no para quitar derechos, sino para darle previsibilidad tanto al trabajador como al productor», afirmó.
«Al productor le quedan apenas 2.000 pesos por cajón»
El productor graficó la situación con un ejemplo sobre la comercialización de la fruta.
«Colocar un cajón en Buenos Aires cuesta entre 6.000 y 6.200 pesos. En el mercado se vende entre 8.000 y 9.000 pesos. Al productor le terminan quedando alrededor de 2.000 pesos por cajón. Más del 70% se va en costos», explicó.
Agregó que luego la fruta incrementa aún más su valor en las góndolas debido a impuestos, alquileres y gastos comerciales.
