Cabe precisar que ningún método anticonceptivo es totalmente eficaz y que pueden existir diversas circunstancias que lleven a una persona a requerir una interrupción del embarazo, ya sea por dificultades en el acceso, en su utilización o por situaciones particulares que demanden una respuesta específica. Por eso, la política sanitaria contempla ambas dimensiones: fortalecer las estrategias de prevención y, al mismo tiempo, garantizar una atención segura, confidencial y respetuosa cuando corresponde.
La atención se desarrolla a través de una red provincial integrada por centros de salud y hospitales, con participación de equipos interdisciplinarios. «El primer nivel de atención cumple un rol central en la recepción de las consultas, la información y el acompañamiento inicial y, cuando la situación requiere una mayor complejidad, se articula la atención con un hospital de referencia que garantice la práctica. Esta organización busca acercar la respuesta sanitaria a las comunidades y evitar desplazamientos innecesarios», sostuvo la jefa de la División de Salud de la Mujer en Edad Reproductiva, Carolina García.
Para sostener el funcionamiento de la red, desde la gestión provincial se trabaja en la planificación de las compras, la distribución de medicamentos e insumos y el monitoreo de existencias, consumos y vencimientos. La estrategia contempla también la redistribución de recursos ante eventuales faltantes y la disponibilidad del equipamiento necesario para los procedimientos, incluida la aspiración manual endouterina (AMEU) en los establecimientos que cuentan con esta prestación. De esta manera, la provisión de recursos se articula con equipos capacitados y circuitos de derivación definidos. APF
