La encuesta se realizó entre 3.365 docentes de todos los cargos, niveles y modalidad de 19 provincias. Versó sobre salud y condiciones de trabajo de la docencia en Argentina. Expuso las serias dificultades que experimenta la docencia argentina que educa en un contexto de salarios deprimidos, condiciones laborales inapropiadas y con consecuencias en la salud física y mental.
Entre muchos señalamientos que surgieron de la propia experiencia de los docentes, se destacó la dependencia salarial del hogar: Para el 77% de los encuestados, el salario docente constituye el único o principal ingreso del hogar, lo que vuelve crítica cualquier pérdida de valor real.
Siempre desde atrás
Asimismo, la brecha frente a la Canasta Básica indicó que en noviembre de 2025, más de un tercio percibía sueldos inferiores a $1.000.000, frente a una Canasta Básica Total (CBT) oficial de $1.257.329. El salario inicial nacional de jornada simple sin antigüedad promediaba menos de $800.000, oscilando entre $630.000 y $1.200.000, según la jurisdicción.
En materia de Emergencia Presupuestaria Educativa, se señaló que la función Educación y Cultura del presupuesto nacional registra una contracción real del 54,5%. También destacó que las partidas de Infraestructura y equipamiento escolar disminuyeron un 98%, el Programa Conectar Igualdad un 97%, las Políticas Socioeducativas un 88%, el Fortalecimiento de jardines de infantes un 100%, y el Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid) continúa suspendido y adeudado a más de 1.350.000 docentes en todo el país.
Además, entre otros datos relevantes que dan cuenta de las condiciones laborales de los docentes argentinos, la encuesta expuso que más del 75% de los encuestados afirmó que su remuneración docente es el único o principal sustento económico del hogar; que las obligaciones escolares continúan en los hogares mediante planificación, evaluación, corrección, atención de canales digitales y tareas burocráticas; que la mitad de los docentes trabaja en dos escuelas y una cuarta parte lo hace en tres o más establecimientos; y que a su vez, tres de cada 10, desempeñan otra labor remunerada fuera de la docencia.
Salud laboral docente
El informe alertó que el 80,5% de los trabajadores de la educación padeció problemas de salud en el último año de trabajo, destacándose afecciones de la voz, malestar psíquico, afectación de la salud mental, y problemas osteoarticulares y respiratorios. A aquello se sumó que el 44,6% de los casos de accidentes o enfermedades laborales no cuenta con cobertura efectiva de ART, precisando un 30,8% por omisión de denuncia y un 13,8% por rechazo formal o falta de respuesta.
Más que un incentivo, es una presión
Otro ítem que se señaló consistió en el presentismo. Así, se indicó que los adicionales por presentismo o asistencia perfecta actúan como un mecanismo disciplinador que induce a concurrir a dar clases aun cursando patologías.
El informe la denominó coacción por presentismo, puesto que indicó que el 43,5% de los docentes percibe ítems atados a la asistencia perfecta –“ítem aula”-, precisando que para el 76,5% de ellos, este componente representa un porcentaje decisivo de sus ingresos, obligándolos a acudir a trabajar estando enfermos para evitar descuentos. A aquello se adicionan los costos de movilidad y transporte, por los que el 76% de la docencia debe costear sus viajes diarios sin contar con viáticos ni esquemas de boleto docente gratuito en sus distritos.
3.365 trabajadores de 19 provincias
El estudio, que se estructuró a partir de una encuesta nacional en línea a 3.365 docentes en ejercicio en 19 provincias durante noviembre y diciembre de 2025 abarcó todos los cargos, niveles y modalidades, arrojó que el 77,2% de los docentes son mujeres; el 22,7%, varones y el 0,1% es no binario. Los porcentajes concluyen en una fuerte feminización histórica de la tarea pedagógica.
La encuesta reveló que la jornada de trabajo docente trasciende ampliamente el horario curricular frente al curso. En este sentido se indicó que el 70,2% del colectivo encuestado percibe sobrecarga laboral de modo constante, el 37,2% siempre o casi siempre, y un 33% la mayor parte del tiempo, mientras que el 24,5% la experimenta a veces y solo el 5,3% no la percibe.
En lo que concierne a la educación secundaria, el informe expuso que la modalidad de horas cátedra dispersas profundiza la discontinuidad y la fatiga laboral. Así, señaló que en múltiples escuelas, el 75% de los profesores de nivel medio da clases en dos o más escuelas, de los que el 60% lo hace entre dos y cuatro escuelas; 15% en cinco o más colegios; y que apenas el 25% concentra su carga en un único establecimiento.
Otra consecuencia que arrastra la docencia, según consignó el informe, consiste en la multiplicidad de cursos que tienen los docentes. Así, el 51% tiene entre cuatro y nueve cursos a su cargo, y un 35% atiende a más de nueve cursos de forma simultánea. Solo el 14% atiende de uno a tres grupos escolares.
Respecto de la carga horaria áulica, se expuso que el 57,6% del total de docentes desempeña más de 26 horas de clase reloj semanales frente a grupos escolares; en tanto que el trabajo domiciliario no remunerado y la ubicuidad digital, son tareas pedagógicas y burocráticas no reconocidas que colonizan el tiempo libre de los educadores en sus hogares:
