Estos controles se efectúan anualmente, desde el mes de octubre a mayo. Actualmente se cuenta con 52 ovitrampas distribuidas en distintos puntos de la ciudad.
De esta manera, desde el Gobierno de Chajarí se sigue trabajando en la prevención del dengue y en el control periódico de la presencia del mosquito Aedes Aegypti, vector del dengue, zika y chikunguya, no habiéndose registrado hasta el momento la presencia de huevos del mismo.
La ovitrampa consiste en un pequeño recipiente, integrado por una bolsa oscura que contiene agua limpia y una base (bajalengua), donde los mosquitos pueden depositar sus huevos. Cada dispositivo fue instalado en espacios verdes, a lo largo de 6 transectas que cubren en forma de grilla toda la ciudad de Chajarí, separados entre sí por 500 y 600 metros, teniendo en cuenta la capacidad dispersiva de la hembra (que no supera los 400 metros de radio) de modo de no superponer trampas y sobreestimar la abundancia del vector.
Los recambios de agua y de los bajalenguas de las ovitrampas se realizan cada 7 días, de modo de no superar el tiempo estimado en el que se cumple el ciclo de vida de estos organismos durante los meses más cálidos. Los bajalenguas son llevados al Dpto. de Producción de la Municipalidad, donde se realiza el estudio en ecología de Aedes aegypti. Allí, se observa bajo lupa la posibilidad de presencia de huevos del mismo y en caso afirmativo, se considera positiva la ovitrampa, contabilizándolos. Su función es detectar la presencia temprana del mosquito transmisor, permitiendo monitorear su reproducción y actuar a tiempo, fortaleciendo las tareas de control del vector.
