Villa del Rosario cumple 143 años y en este marco, la escritora Dominga Elisa Calgaro compartió en las redes del municipio una de sus maravillosas poesías dedicada a nuestro hermoso pueblo «Cuna de Inmigrantes».
VILLA DEL ROSARIO
Nació hace ya más de cien años,
con la llegada de muchos gringos
de la Italia muy poblada.
Vinieron a hacer la América
su frase acostumbrada.
Lucharon a sol y a sombra;
abrieron la tierra,
sembraron el surco,
y con manos callosas
su frente secaron.
Un rancho de barro
fue si primera casa,
arraigarse a ella
su primera causa,
cómo si fuera
su tierra mama.
El sacrificio,
forjó su templanza,
el fruto obtenido:
una suave sonrisa
en su boca callada.
Lucharon sin asco
formando a sus hijos
en el amor y el trabajo.
Pasaron los años…
y todo ese esfuerzo
vieron coronado.
Aquella agreste tierra
hoy está poblada,
de verdes frutales,
tinglados erguidos
como llamaradas
cortando el silencio
en las noches estrelladas.
Las líneas eléctricas
como cuerdas
de una gran guitarra
el espacio engalanan.
Las luces se encienden
en el anochecer diario
cuál luciérnagas
después que el sol se apaga.
Todo ello, es fruto
de una gran constancia
de sacrificios y esfuerzos
que hoy ven coronados
esos hijos de los hijos
de aquellos gringos callados
fijadores de un gran destino.
La belleza tipificada
en las extensas tierras
cubiertas de verdes plantas
cuyo perfume emanan
de los blancos azahares
o del dulzor de maduras naranjas.

